Hay marcas que se leen de cerca. Y otras que se tienen que leer desde el otro lado de la calle.
AMOK es una de las discotecas que ahora mismo marca el ritmo. Y su edificio no era el más fácil: una fachada curva, blanca y limpia, sin un solo punto plano donde apoyar. Cada letra tiene que morder la curva en su ángulo exacto o el conjunto se ve torcido desde el primer metro.
Esa imagen lleva la firma de RotulDecor.



Hemos diseñado, fabricado e instalado las letras corpóreas en inox, retroiluminadas, y el isotipo de la marca resuelto con la misma técnica y el mismo acabado. De día, el metal trabaja solo: relieve, sombra propia y un contraste seco contra la pared. De noche, la retroiluminación despega las piezas del muro y el nombre queda flotando sobre la fachada.
Nombre e isotipo con el mismo lenguaje, en dos puntos distintos del edificio. Esa coherencia es la que hace que una marca se reconozca antes de leerse.
Ese es el tipo de proyecto en el que llevamos más de 30 años especializándonos. Darle a una marca la imagen exterior que su interior promete.
AMOK ya se ve desde lejos. Nos encargamos nosotros.



