Hay fachadas que se rotulan. Y otras que se construyen.
En Sant Julià de Lòria, Andorra, el Centre Cultural Laurèdia luce una piel completa de lamas verticales que recorre el edificio entero. Cada lama con su propio recorte ondulado. Todas juntas, un volumen que cambia según desde dónde lo mires. Camina diez metros y la fachada se mueve contigo.



Ese edificio lleva la firma de RotulDecor.
Poco más de un año de trabajo. Diseño, fabricación e instalación de la fachada completa, más las letras corpóreas del centro cultural, el isotipo de gran formato sobre la piel de lamas y la rotulación de acceso de la Universitat d’Andorra, que comparte el edificio.
No es la fachada más grande que hemos hecho. Es también la más complicada. Miles de piezas que tienen que encajar una a una, en altura, en un edificio en pleno centro urbano, a 500 kilómetros del taller y con el clima del Pirineo de por medio. Un proyecto así no se resuelve con oficio nada más. Se resuelve con un equipo dispuesto a estar un año fuera de casa.
Ahora está terminado. Y se ve desde toda la plaza.
Ese es el tipo de proyecto en el que llevamos más de 30 años especializándonos. Convertir un edificio en la mejor versión de sí mismo.
El Centre Cultural Laurèdia ya tiene cara. Se la pusimos nosotros.



