Hay una señal bastante clara de que un proyecto ha funcionado: que el cliente vuelva.
Hace aproximadamente un año, Asensi Clinic nos llamó para transformar la fachada de una de sus clínicas. El objetivo era conseguir un exterior limpio, reconocible y a la altura de la imagen que querían transmitir.
Ese primer proyecto terminó. Y, tiempo después, llegó la mejor confirmación posible: nos llamaron para hacerlo otra vez.



Esta vez, en un segundo local situado a menos de 100 metros del primero.
El punto de partida era diferente, pero la idea era la misma: llevar la identidad de Asensi Clinic al local. Trabajamos la estructura, los revestimientos, las molduras y cada uno de los encuentros hasta conseguir una fachada limpia y ordenada, rematada con sus letras corpóreas negras.
Porque una fachada no es solo colocar un rótulo. Hay una estructura que no se ve, medidas que tienen que encajar, paneles fabricados a medida y muchos detalles que hacen que, cuando todo está terminado, el resultado parezca sencillo.
Hoy, caminando por la zona, hay dos fachadas de Asensi Clinic separadas por menos de 100 metros.
Dos locales distintos.
Una misma identidad.
Y los dos llevan nuestro trabajo detrás.
Que un cliente vuelva siempre significa algo. Y para nosotros, esta segunda fachada es la mejor prueba de que la primera hizo bien su trabajo.



